REDUCCIÓN MAMARIA

Las mujeres que poseen unas mamas grandes pueden experimentar una serie de problemas derivados del peso y tamaño de las mamas , como dolor de espalda, cuello y hombros e irritación o infección de los pliegues cutáneos.

Las mejores candidatas a esta cirugía son  mujeres lo suficientemente maduras para comprender el procedimiento  y tener expectativas realistas acerca del resultado.

Aumento de manas

Existen varias técnicas quirúrgicas  para reducir y dar forma a las mamas; la que solemos utilizar resulta de la combinación de varias  técnicas destinadas a reducir el volumen y simetrizar el tamaño, utilizando  los  colgajos de la propia glándula para  anclarlos al músculo pectoral y dar relleno y proyección a los polos mamarios superiores, que invariablemente suelen estar vacíos.

Las cicatrices se colocan alrededor de las areolas,  o en  forma de “T” invertida, dependiendo del tamaño glandular y de la conformación de la mama.

Hemorragia, hematoma, seroma, infecciones, cambios en la sensibilidad de la areola y pezón, cicatrización cutánea inadecuada y posibilidad de necrosis parcial o total del complejo areola pezón.

La cirugía se realiza habitualmente bajo anestesia general, dura una media de 3 a 4  horas y se aconseja una o dos  noches de ingreso hospitalario; al alta se pautan antibióticos, analgésicos y se programan una serie de revisiones para seguir la evolución del proceso hasta el alta definitiva.

Antes de programar esta cirugía es preciso realizar una consulta médica exhaustiva con el especialista para confeccionar la historia clínica y hacer las mediciones antropométricas para la elección correcta de la técnica; así como realizar las pruebas preoperatorias y firmar el consentimiento informado, una vez se hayan discutido y despejado todas las dudas relacionadas a esta intervención.